Mensaje de Navidad: recuperemos la esperanza. 23-12-2014

Mensaje del Actuario Juan Pablo Castañón Castañón, Presidente COPARMEX Nacional.

Mensaje de Navidad: recuperemos la esperanza

23 de diciembre de 2014
Amigos de COPARMEX,

Los saludo con gran gusto, esperando que las fiestas de fin de año sean de plena felicidad y paz para todos ustedes, en compañía de sus seres queridos, en sus familias.

Estos son momentos para la renovación, la unión y la esperanza. Ese es el espíritu profundo de la Navidad y el Año Nuevo, que nos invitan a valorar nuestros logros, y también a reconocer dónde hemos fallado: hacer un balance.

En Coparmex, tenemos la satisfacción y el orgullo de cerrar un año más de intenso trabajo. Como lo hemos hecho en nuestros 85 años de existencia, con base en la doctrina humanista, hoy reafirmamos nuestro compromiso para buscar el diálogo constructivo y el trabajo conjunto con el gobierno y todos los sectores de la sociedad para construir un país más justo y próspero para todos.

De acuerdo con diversas encuestas de opinión recientemente publicadas, gran parte de los mexicanos llegan al final del 2014 con desaliento sobre la situación de la economía, con desconfianza en las instituciones y con pesimismo sobre nuestro futuro como Nación.
Es verdad que en este año que finaliza hemos afrontado grandes adversidades, pero lejos de desalentarnos, es preciso reafirmar la convicción de que México es mucho más grande que cualquiera de los problemas temporales que nos aquejan y nos preocupan.

La economía crece muy por debajo de su potencial, aunque empieza a tener una tendencia positiva de crecimiento. La mayoría de los pronósticos apuntan a un crecimiento ligeramente superior del 2% para el cierre del año, a causa de la conjunción de diversos factores, principalmente la debilidad del mercado interno; los efectos de la reforma fiscal; la baja inversión privada, y la lentitud con la que fluye el gasto público para incentivar la economía.

En Guerrero y en otras regiones del país prevalece un clima de confrontación y violencia, en el que parece generarse un círculo vicioso, donde el reclamo legítimo por los lamentables sucesos de Iguala se convierte en una nueva fuente de violencia y freno para las comunidades de las ciudades y regiones afectadas.
Existe, además, la percepción de que no se está dando un combate a fondo contra la corrupción y la impunidad.

Concluyó el periodo ordinario de sesiones del Congreso sin que se aprobaran reformas fundamentales para buscar soluciones de fondo en los asuntos que nos preocupan como sociedad, como el Sistema Nacional Anticorrupción, la creación del mando único en las policías estatales, los candados para las autoridades municipales bajo sospecha de ser capturadas por la delincuencia organizada, y que debilitan nuestras instituciones, y la creación de una unidad de cuenta que desvincule al salario mínimo de multas, cuotas y tarifas, y las hipotecas de los trabajadores en el Infonavit.

México no merece que nos gane la desesperanza. Tomemos esos retos como una fase para superar, para lograr ese México que anhelamos, más justo y próspero para todos.

Evidentemente proponemos este México con la legitimidad que nos da la solidaridad humana con todas las personas que han sufrido pérdidas de sus familiares. Por eso insistimos, que tenemos que trabajar en la prosperidad y tenemos que trabajar en el Estado de Derecho, pero con optimismo de que lo podemos lograr y superar, yendo hasta el fondo en las investigaciones. Y que el Estado de Derecho nos diga: qué pasó, quién fue y cómo se va a castigar.
Pero que esto nos sirva como experiencia para lo que sigue en el México que queremos: Estado de Derecho, donde la impunidad sea combatida con hechos concretos y con ejemplos en donde corresponde impartir justicia, investigar y darnos la verdad para todos los mexicanos.

Definamos nuestros propósitos para el Año Nuevo reafirmando nuestra convicción de que siempre podemos ser mejores personas y que es posible construir una Nación con oportunidades de educación y empleo para todos, en la que se respete la ley y se castigue a quien delinque, sin excepciones.

Que nuestro propósito para el 2015 sea recuperar la esperanza de que tenemos un futuro como Nación. Un futuro próspero, un futuro de justicia, un futuro de certeza, un futuro de talento, del México del siglo XXI. Pongamos todos de nuestra parte para buscar una reconciliación nacional en el diálogo, en la comprensión, en la cohesión, para que realmente se reduzca esa gran brecha de desigualdad que a todos nos enfrenta a una realidad que debemos esforzarnos en combatir, en beneficio de millones de mexicanos, para que realmente reciban los beneficios del progreso y la prosperidad.

Vamos por el diálogo social, para construir cambios de fondo. Eso es lo que queremos ver en el debate público del 2015, en la agenda legislativa, en las campañas por el voto, en los estados donde se elegirán gobernadores y alcaldes, en la renovación de la Cámara de Diputados y de los Congresos locales.

Nuestra confianza en el potencial de México para que la economía crezca más vigorosamente y para que recuperemos la confianza en nuestras instituciones es muy grande, como lo es el compromiso para contribuir con ello por parte de los empresarios de Coparmex, en cada uno de nuestros Centros Empresariales, en cada una de nuestras empresas, en el diálogo con nuestros trabajadores, en nuestras Federaciones y representaciones.

Con estas reflexiones, les envío un fuerte abrazo, recordando que estos son tiempos para renovar la identidad nacional de este México que es nuestro.

Hagamos del 2015 un año de reconciliación para recuperar la paz y la esperanza, para que finalmente despegue nuestro querido México.

A todos les deseo una muy feliz Navidad y un Nuevo Año 2015 de renovación y éxito en todos los aspectos en la construcción del México del siglo XXI.

Act. Juan Pablo Castañón Castañón
Presidente Nacional
@jpcastanon

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