Implementación de las Reformas 22.07.2014

CONFIANZA EMPRESARIAL E IMPLEMENTACIÓN DE LAS REFORMAS

22 de julio del 2014

Estimados amigos de Coparmex,

El primer semestre de 2014 parece cerrar con mejores expectativas sobre el comportamiento de nuestra economía. Son diversas las voces que señalan una posible recuperación y también muchas, las variables que demuestran que el año puede acabar con un crecimiento anual cercano al 2.5 por ciento, sin duda insuficiente pero definitivamente mejor de lo que se esperaba en enero.

En este escenario de relativa recuperación, hay que reconocer la mejora de las condiciones externas y el propio papel de las reformas en el impulso al dinamismo de nuestra economía.

Sin embargo, pese al escenario previsto para esta segunda mitad del año, en COPARMEX nos preocupa que la confianza del sector privado no se ha recuperado del todo. De los diferentes indicadores que componen las mediciones cíclicas de nuestra economía, el más rezagado, incluso ante la recuperación, sigue siendo el de la confianza empresarial.

Los ciclos económicos no son otra cosa que movimientos de la economía por arriba o por debajo de su propio potencial productivo. Cuando una variable se encuentra consistentemente por debajo de ese potencial, como ocurre con la confianza empresarial, debemos hacer lo posible para revisar sus causas y encontrar las soluciones.

Exactamente a la mitad de este 2014, los tres principales sectores productivos consultados en junio, mostraron un retroceso respecto de las opiniones favorables que se registraron el año pasado. La explicación a esta tendencia es que buena parte del sector privado, aunque percibe una mejora en las condiciones económicas del país, no observa necesariamente condiciones idóneas para invertir.

En el Índice de Confianza Empresarial que reporta INEGI, efectivamente los empresarios consultados ven mejorías en el entorno económico del país, en el presente y en el futuro inmediato. Sin embargo, en junio cumplimos 78 meses consecutivos en los que son más los empresarios que no ven un entorno favorable para la inversión.

La pregunta entonces debe ser, ¿cómo podemos revertir este escenario de escepticismo que lleva ya varios años?, ¿qué cambios podemos hacer para que las inversiones se generen y sean productivas? ¿Por qué el sector privado observa una mejoría en las condiciones económicas y sin embargo, esto no necesariamente se materializa en inversiones y empleo?

Incrementar la confianza del sector productivo es un imperativo para promover las inversiones, el crecimiento económico y con ello, el empleo y las oportunidades de desarrollo.

Algunos factores que explican esta debilidad de la competitividad de México para atraer inversiones son: la falta de un marco hacendario eficiente, un problema histórico de México que se agravó con la pasada reforma fiscal; condiciones de inseguridad en algunas regiones del país, y la debilidad relativa de nuestro Estado de Derecho, que precisamente reduce la confianza en México para invertir.

Además de estos, hay un fenómeno que ha impedido que México atraiga y retenga más inversiones productivas: la implementación de los cambios contenidos en las reformas de ley. Tal vez se debe a la propia debilidad del Estado de Derecho, pero en México las reformas de ley no siempre se materializan en una transformación de la realidad.

El reto en este proceso de reformas que está viviendo México, y que tiene en la Reforma Energética una de las principales apuestas, es precisamente la adecuada implementación de los cambios legales, para que efectivamente sean transformaciones de la realidad productiva del país.

Nuestro llamado en Coparmex es que no perdamos esta oportunidad histórica de transformar nuestro sector energético, para convertirlo en una palanca de desarrollo y en motor de nuevas inversiones productivas. Perder esta oportunidad histórica, con una reforma débil que no se aterrice en la realidad, significaría rezagarnos 30 años como país.

La adecuada implementación de las reformas no es sólo legal, para aterrizarlas y en especial para hacerlo con la reforma energética, debemos encadenar a pequeñas y medianas empresas al nuevo modelo económico de nuestras industrias eléctrica y petrolera. Son las PYMES, las que mejor convierten cualquier cambio legal en realidad de desarrollo para las familias, con la generación de empleos y nuevas oportunidades de negocios.

Las reformas que México necesita son tan necesarias como su correcta implementación, si damos pasos firmes para aterrizar los cambios legales que han ocurrido recientemente en el país, podremos revertir un patrón de desconfianza que no nos ayuda a crecer y a materializar las oportunidades de desarrollo.

Les deseo un buen inicio de semana, con mis deseos para que esta sea una semana exitosa para ustedes, sus familias y sus trabajadores.

Act. Juan Pablo Castañón Castañón
Presidente Nacional
@jpcastanon