23/08: Altos impuestos sacan del mercado al vino mexicano
Category: 5. Finanzas
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Al menos 45 por ciento del precio de un vino que pagan los mexicanos es de impuestos, lo que obliga a la población a adquirir bebidas importadas de Chile, Argentina, España, Egipto y hasta Sudáfrica, países que ofrecen más baratos sus productos por contar con el apoyo de sus gobiernos.
Los propietarios de las casas de vino Barón Balch”é y Bibayoff, Juan Ríos y David Bibayoff, respectivamente, manifestaron por separado su preocupación porque una reforma fiscal afecte al sector, el cual -argumentaron- utiliza mucha mano de obra.
“Hicieron (los diferentes gobiernos) muchas veredas y no un camino; mi negocio no da para una infraestructura contable, es familiar”, expuso Bibayoff.
En tanto, Juan Ríos advirtió que la pretensión de cobrar a los vinicultores el activo fijo desde que empiezan los cultivos y hasta que finaliza la venta del vino es condenarlos a la muerte.
“Este es un negocio en que necesitamos tres años para que se obtenga el producto y otros cinco años más para empezar a capitalizar, es muy insensible que desde el inicio de la cosecha se quiera aplicar el activo fijo”, manifestó.
desigualdad
El vino mexicano, abundó, compite en desigualdad con los importados, quienes no pagan impuestos como el Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que orilla a algunos productores sólo a exportar para no ser gravados, “son como industrias maquiladoras”.
El empresario indicó que otra irregularidad es considerar al vino como un destilado en lugar de un fermentado. La norma exige que no rebase los 14 grados de alcohol, de lo contrario en vez del impuesto especial de 25 por ciento pagará 40 por ciento, refirió.
Comentó que “en zonas calientes y con brisa, la uva entre más caliente y madura tiene mayor grado de azúcar al cosecharse, esos son los vinos con más alcohol”.
Sólo en potencias como Estados Unidos, los productores tienen equipos de más de 500 mil dólares para bajar el grado de alcohol sin arruinar la bebida, aseveró Ríos.
Por su parte, Bibayoff aseguró que los productores de vino tienen que navegar contra los impuestos, además de que “cuando nos damos cuenta los programas y apoyos ya pasaron y no los aprovechamos”.
En entrevista en el rancho Toros Pintos, lamentó que en México cada año se cambien las leyes fiscales, “las formas para pagar impuestos son cada vez más complejas, hace 30 años pagaba mis obligaciones, ahora gasto más en contadores”.
hologramas
Criticó que los marbetes -hologramas que se colocan en las botellas a fin de que se puedan comercializar- se condicione a tener en orden la contabilidad del negocio; “si tienes un requerimiento (fiscal), no te lo dan”, abundó.
Bibayoff detalló que su producción no llega ni a mil cajas y coincidió con el propietario de Barón Balch”é en que el vino es un complemento alimenticio, no un destilado.
Descendiente de rusos, Bibayoff dijo que la competencia es positiva cuando se trata de ofrecer bebidas de calidad, pero calificó de práctica desleal la venta botellas de vino de 25 pesos.
Los propietarios de las casas de vino Barón Balch”é y Bibayoff, Juan Ríos y David Bibayoff, respectivamente, manifestaron por separado su preocupación porque una reforma fiscal afecte al sector, el cual -argumentaron- utiliza mucha mano de obra.
“Hicieron (los diferentes gobiernos) muchas veredas y no un camino; mi negocio no da para una infraestructura contable, es familiar”, expuso Bibayoff.
En tanto, Juan Ríos advirtió que la pretensión de cobrar a los vinicultores el activo fijo desde que empiezan los cultivos y hasta que finaliza la venta del vino es condenarlos a la muerte.
“Este es un negocio en que necesitamos tres años para que se obtenga el producto y otros cinco años más para empezar a capitalizar, es muy insensible que desde el inicio de la cosecha se quiera aplicar el activo fijo”, manifestó.
desigualdad
El vino mexicano, abundó, compite en desigualdad con los importados, quienes no pagan impuestos como el Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que orilla a algunos productores sólo a exportar para no ser gravados, “son como industrias maquiladoras”.
El empresario indicó que otra irregularidad es considerar al vino como un destilado en lugar de un fermentado. La norma exige que no rebase los 14 grados de alcohol, de lo contrario en vez del impuesto especial de 25 por ciento pagará 40 por ciento, refirió.
Comentó que “en zonas calientes y con brisa, la uva entre más caliente y madura tiene mayor grado de azúcar al cosecharse, esos son los vinos con más alcohol”.
Sólo en potencias como Estados Unidos, los productores tienen equipos de más de 500 mil dólares para bajar el grado de alcohol sin arruinar la bebida, aseveró Ríos.
Por su parte, Bibayoff aseguró que los productores de vino tienen que navegar contra los impuestos, además de que “cuando nos damos cuenta los programas y apoyos ya pasaron y no los aprovechamos”.
En entrevista en el rancho Toros Pintos, lamentó que en México cada año se cambien las leyes fiscales, “las formas para pagar impuestos son cada vez más complejas, hace 30 años pagaba mis obligaciones, ahora gasto más en contadores”.
hologramas
Criticó que los marbetes -hologramas que se colocan en las botellas a fin de que se puedan comercializar- se condicione a tener en orden la contabilidad del negocio; “si tienes un requerimiento (fiscal), no te lo dan”, abundó.
Bibayoff detalló que su producción no llega ni a mil cajas y coincidió con el propietario de Barón Balch”é en que el vino es un complemento alimenticio, no un destilado.
Descendiente de rusos, Bibayoff dijo que la competencia es positiva cuando se trata de ofrecer bebidas de calidad, pero calificó de práctica desleal la venta botellas de vino de 25 pesos.